«El mecánico ensambla insectos como engranajes. Su gesto proclama un hallazgo. Sin embargo, lo que se ha encontrado no es claridad sino paradoja.
En el centro, una manzana. Certifica que la máquina vive. Al mismo tiempo es devorada desde dentro.
¿Dónde termina lo vivo y comienza lo artificial? ¿Quién devora a quién?»